Nunca me gustaron las películas de princesas. Desde niña no tuve el interés por verlas. ¿Por qué? Porque siempre tenía que llegar un “príncipe azul” a rescatar a la princesa, dándole ese tinte machista, en que las mujeres dependen de un hombre para salvarse.

Cuando éramos niños nos enseñaban a no hablar con extraños, a no soltarnos de la mano de nuestros padres porque podíamos perdernos…pero nadie nos decía que cuando creciéramos debíamos cuidarnos de nuestra propia mente que es a veces el lugar mas peligroso en el que podemos estar… no nos explicaban que lo más difícil no era perderse en una calle sino perdernos en la confusión de nuestro propio corazón,que lo mas complicado no es lo que pueden hacernos los extraños sino lo que nos pasa cuando nosotros mismos nos sentimos como extraños. No, decididamente eso nadie nos lo explica… solo lo entienden las almas que lo experimentan.

Alma de Colibrí (via alma-de-colibri)